martes 10 de enero de 2012

Reengancharse a la vida...

Estos días hablaba con Puri, de pasada, porque no me apetece hablar con nadie la pillé de imprevisto en el skype . . . y me decía que tenía que hacer algo y que no podía estar así. Ciertamente le dije que estaba sufriendo y que ya se que no puedo estar así, pero es como estoy, por otra parte... todo sea dicho. Yo igualmente se lo decía, pero una cosa es decir y otra muy distinta es hacer. Le decía en broma, me reengancho en un cursito de cocina japonesa o de lo que sea, o un curso de aeronáutica... Yo sé que lo dice por reengancharme a la vida. Interesante frase ésta... REENGANCHARSE A LA VIDA.


Reengancharse... Ya ni recuerdo cuando he estado yo enganchada o conectada a ésto de vivir, lo he olvidado. De hecho no sé si alguna vez me he sentido unida a ella, unida a la vida, o mas bien todo lo contrario, ajena a ella. Es cierto que los recursos u opciones han cambiado y han mejorado, pero también el tiempo y el cansancio han aumentado. Uno ha invertido un tiempo que sería precioso haber vivido y ha aumentado y llenado una bolsa llamada cansancio.


Iba a mirar hoy otra tontería que hacer mientras pienso si merece la pena reengancharse, y digo tontería porque es engañarse, poner adornos a una vida que es vacía para mí... y mientras miraba el correo electrónico y pensaba en buscar un curso o algo que me entretenga y me saque de la cama.... me surge un pensamiento enlatado y automático que no he pensado, simplemente ha salido y me ha dicho... ¿para que? ¿merece la pena? Y me sorprende que he dicho tranquila, pues no no sé ni para que lo hago ni veo que merezca la pena. Supongo que estoy derrotada, supongo que 20 años de intentar están pesando éstos días... Lo que me hiere o perturba es que lo he pensado sin llorar, sin trauma, sin pérdida.... sin compulsión. ¿perder el que? ¿que pierdes? ¿pierdes algo?... Buffff , pues no, no pierdo nada, al contrario, podría cesar este sufrimiento y este no estar vivo, o no saber vivir o no querer vivir como te imponen.


Al enfrentarme a mi misma, veo que siento lo mismo que aquella niña de 6 años que yo era... A los 6 años, con una manta amarilla, apenas con un pijamita en pleno invierno, sola, y tus papás te echaron de casa con el consecuente miedo y desamparo y te hicieron sentir precisamente eso... miedo. Tu misma le dejaste de tener miedo a la vida... te enfrentas a ella, te entregas a tope, apuestas todo, te dejas la piel, pero... no es suficiente. Ya no eres aquella niña inocente que temblaba sola en la calle con una manta amarilla a las 6 años... pero como si lo fueras, porque ahora el problema no es el frío o el miedo, ni siquiera el contínuo sentimiento de desamparo y soledad que te acompaña desde los 6 años... el problema es que ya no encuentras el sentido y que tus recursos han llegado tarde porque estas cansada y porque no encuentras nada que merezca la pena como para soportar esto llamado vida... Será tarde quizá, me digo... son demasiados años y volver a conectar estando tanto tiempo desconectada supongo que es difícil, quizá nunca estuve conectada. ¿como sabré si estoy conectada? Pues si ahora no me siento conectada cuando lo esté supongo que lo sabré... Y si ahora estoy un poco conectada supongo que sentiré mas intensidad...


Al eliminar mi esfuerzo, noto que por si mismo mi cuerpo no se conecta a la vida, es decir, que si le dejo no quiere... Yo no soy quien para obligarle, quizá debería escucharlo. Y sí, me dice que está cansado, pero satisfecho, que no hay un fin en la historia porque el objetivo es inalcanzable y que uno puede bajarse cuando quiera... Me siento satisfecha, miro hacia atrás y veo lo que era, lo que soy y he cambiado tanto que no puedo ni creerlo. Me siento satisfecha de mi entrega, de mi amor, de mi generosidad, de mi persona, y de mi coraje y valentía y en esta última etapa entregué todo... Dicen que si uno entrega todo y se arriesga suele ganar, pero tampoco fue asi, llevo unos 20 años entregandome al 100% o al 90 % dependiendo del día... he tenido días que no he podido como cualquier humano, pero considero que me he exigido mucho y no ha sido suficiente. En silencio en mi casa, sale siempre la misma pregunta ¿para que? y la única respuesta que puedo dar es. . . para nada, o quizá para seguir sufriendo, para seguir malviviendo para seguir muriendo en vida... Bueno, pero puedo elegir, puedo elegir no seguir...


La verdad es que los psicólogos tienen razón, siempre se puede elegir. Hay opciones adecuadas y otras inadecuadas pero se puede elegir al menos entre dos cosas y si no se puede elegir uno no elije lo hace... Pues bien, creo que llegado el momento en que no sufro ante los pensamientos de muerte, de acabar con mi vida, de que la muerte no sea un miedo que nos aterre, y de que la vida se ha tornado un mas de lo mismo... uno valora esa opción, sin compulsión, sin mosquearse, sin decepción, al contrario, valorando el coraje que se ha tenido durante 36 años y se dice: pues bien querida, si quieres ya puedes bajarte, ya lo has hecho todo... y ni siquiera parpadeas, te das cuenta que lo que era una locura tiene sentido...


Y se trata de eso... de buscar el sentido, el sentido de lo que uno hará mañana... Aunque ya no se haga nada mas...




ir arriba escucha este post

Si crees que se ha acabado y quieres leer mas vete al historial o las etiquetas (parte derecha de éste blog)