Tensar el cable...
Cuando uno tensa un cable que es como una cuerda de tender, la fuerza final necesaria para tensarlo debe ser grandiosa, a mi sinceramente tensar las cuerdas de tender me cuesta un huevo; de hecho aún no he colocado las del nuevo tendedero de la cocina que nos han puesto; tensar el cable es mi metáfora de éstos días, es una fuerza extra para ahondar mas a fondo... Éstos días sigo tensando el cable, se puede malear mas, se puede estirar mas, se puede ahondar más y más...
De repente, los pasitos de bebé se han tornado escalones de verdad y sin darme cuenta me veo envuelta en nuevas programaciones que he ido machacando. Mas que sin darme cuenta, supongo que a veces por comparación uno se da cuenta de que si ha cambiado cosas. Me siento rara, sobre todo alerta, sin embargo no estoy ni bien ni mal, estoy y eso es algo que me tiene perpleja... He conseguido que mi interior este paciente a pesar del exterior y cada vez me perturbo menos veces... Ante el paisaje desolador de tirar el cuarto de baño alicatado y re-alicatado con chapucerías personales, he cogido el martillo y he tirado todo el cuarto de baño, no lo quiero, quiero un baño nuevo partiendo de cero... Al principio tenía miedo, ahora siento que simplemente es una catarsis necesaria.
Siento algo que me hace cuestionarme todo. Siento que he llegado al tope de lo vivido, de lo que tenía que tocar en mi vida y eso si que me descontrola...
Las necesidades se desmigajan y pierden la fuerza, como el gas de una cocacola y la soledad impuesta se ha tornado una ofrenda de agradecimiento para conocerme más a mi misma.
Echo de menos algunos espejos, echo de menos a personas pero el camino se recorre hacia delante, no puedo esperar a determinadas personas. En éstos momentos me vienen a la mente las palabras de mi maestro G. (Alias Belial) que me decía algo que ahora entiendo, no puedo ni frenar el río ni empujarlo, simplemente fluye, y hay personas que simplemente estarán a otros niveles que tendré que entender su marcha...
No hay objetivo, no hay objeto, no hay por qué... No tiene que haberlo por mucho que intenten venderlo.
Es temprano, estoy con el teclado inhalambrico en la cocina, viendo amanecer, el sol está naranja, mi té está caliente y yo me siento en el momento exacto con mi interior hablandome y abriendome las puertas de par en par...





