jueves 30 de diciembre de 2010

Muchacho inmortalizado...(foto congelada) o mariposas en el estómago...

La mirada de esa foto está congelada, porque no se mueve, porque no es dinámica. Es solo un segundo robado, de un día que la cámara disparó su flash y una amiga sin saber cómo ni por qué, le regaló la foto a ella, que tanto sentía por el muchacho en cuestión... Con sumo cuidado ella enmarcó a ese muchacho inmortalizado que ya conocía... ¡curioso! Lo consideró un regalo magnífico para cuando uno deba recordar o recobrar las fuerzas.... La miro, mientras ella, tímida y recogida en su hogar, sin darse cuenta mira a los ojos del hombre de la foto. La foto mira hacia el frente, hacia la cámara, con lo cual parece que te mira y se desnuda... Es sorprendente como le cambia el gesto a ella y se pone sin remediarlo, coqueta, curiosa, tierna mirando los ojos del muchacho inmortalizado. Me enamora y me emociona verla cogiendo la foto enmarcada con tanta delicadeza. Sientes, respiras y masticas la dulzura, como si de una delicada danza se tratara. Siento hasta el aire moverse al mismo ritmo de esa canción que solo suena en su corazón. Ella se sueña bailando cerrando los ojos... ¡Lo siento! Rebusca y atiende los ojos del muchacho, la sonrisa, cada arruga, cada rasgo, cada gesto, cada parte completa de ese rostro que la conmueve, emociona, remueve, dispara sus instintos, y llena su pecho de mariposas voladoras, de elefantes azules y hasta de sueños posibles... Mirando esa foto congelada, de ese muchacho congelado pausadamente en un papel cuché, de una foto sencilla... Miro a la muchacha y ella, ella de repente levanta la mirada, me mira y sonríe con una sonrisa de juventud... con la sonrisa de su niña interior...


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