lunes, 22 de febrero de 2010

Tu, tan inesperado como te predecía...

Pasa el tiempo, y conforme una servidora va superando baches y vivencias en su nave espacial sin esperar nada de la vida y es entonces, cuando una se da cuenta de que la vida siempre te sorprende y te mete en unos líos muy interesantes quieras o no quieras... Me hubiera gustado escribir de tí, pero es dificil escribir sobre la atracción de dos personas. Hoy te has acercado a mí y me he sentido en paz, tu mirada me abstrae. Me gustan los gestos que usas para todo, podría decir que me apasionan tus gestos así sin planearlo y sin esperarlo. Me emociono viéndote ser tú y me aterra porque veo todo de tí sin disfraces. Tus gestos se están volviendo un punto de humor en mi vida que hace que me acerque a tí... Hoy mismo me he dado cuenta de que me elevan y me hacen sentirme feliz solo por unos segundos y es toda una vida concentrada de emociones. Me gusta cuando te pones colorado por nada, o por algo sin importancia. Me apasiona que me mantengas la mirada durante tanto tiempo, que me mires cuando no te veo observarme. Me gusta saberme observada por tí y volver a encontrarnos la mirada una vez más cuando te miro y te pillo admirandome... ¡Me sorprendió la primera vez que ocurrió!. Me gusta cuando me hablas, porque todo lo que hablas está siempre tan bien meditado, pensado y medido que hasta mi interior se conmociona, con palabras ajustadas a cada momento, con los gestos precisos como si cada frase fuera para mí, con un cariño y un cuidado al que estaba desacostumbrada. Me gusta que me busques, que me busques y disimules nuestro encuentro deseado, que todo lo hagas casual... No es casual que tu y yo nos miremos y nos encontraramos, nada es casual. Un beso, Silvia.

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