La verdad que sí...
¡Cuántas cosas hemos pasado juntas! Ni tú ni yo somos las mismas que cuando nos conocimos… Has madurado conmigo. Tenía 21 años ¿recuerdas? Y ahora me miro con éstos pesados 34. Todo nos ha marcado para bien o para mal y sin embargo siempre hemos estado juntas. Hoy mismo me siento rara al mirarte y darme cuenta de que has sido cómplice mía hasta la médula y que has cambiado y trasmitido todo y cuanto sentía sin darme cuenta de que eras un lienzo para mí; me has permitido proyectar mis cosas en ti y ya formamos parte la una de la otra aunque el apego que podría sentir o que debería sentir y que todo ser humano siente, debe ser lo más débil posible porque nada es tan importante ni podemos poseer nada. Hoy te miro y gracias a ese reflejo sé quien soy porque yo te creé y eres una muestra tangible de todo lo que he luchado, eres el único resultado tangible de mi lucha… eres las palabras que nunca pronuncié, eres todo lo que soy sin darme cuenta, eres lo que queda por surgir, eres yo en un espejo. Todo es intangible e impermanente eso me ha enseñado la vida, pero te doy las gracias. En silencio cuando estoy sola contigo siento que no eres mi casa, sino mi hogar. No eres solo una casa, eres mi hogar y reconforta mi corazón saber que eres un hogar en vez de una casa. ¿Ves? Incluso un día tendremos caminos diferentes y no siento tristeza, lo sé… Incluso un día yo ya dejaré de estar y quizá otro te cambie a su antojo y no te guste o te guste cambiar ¡Nunca se sabe!; incluso tú serás derruida algún día… ¿Quién sabe si donde estás habrá mañana una preciosa montaña llena de flores y margaritas? Pero el presente que vivimos está marcado fuertemente como un camino de ambas, siempre me respondes y haces que sea honesta conmigo misma. Cuando quiero darme respuestas y ser honesta solo tengo que estar un rato contigo. Tú estás en cualquier sitio, en cualquier casa… hoy en ésta que cuido, pinto y expreso, mañana en otra…¿quién sabe?. Eres mi hogar porque ahora estoy pintando en tí y vas conmigo allá donde yo vaya. Gracias por llenarme el pecho de alegría y recordármelo! Mi hogar está donde yo esté, hoy mi casa refleja mi hogar pero mi hogar está donde yo vaya, donde mi corazón esté… Prefiero un momento pequeño de felicidad verdadera como el día de hoy, a ser como la gente que finge ser feliz, y se han aprendido el papel y el cliché de lo que tiene que sentir o lo que se supone que les hace felices. Como una película que les dice lo que se supone que tienen que hacer para ser felices. ¡qué pena! ¡Lo mas penoso es que se lo creen hasta que un día se dan cuenta de que siguen buscando,y que esa mentira no les hace felices! . . . Siempre he preferido un momento pequeño de felicidad verdadera junto a la situación de llevarme bien conmigo misma, con mi espacio, sin que me lo coarten ni intenten cambiarme. ¡Qué gusto dá haberse quitado tanta gentuza de encima!...









0 - COMENTARIOS:
Publicar un comentario en la entrada