sábado, 26 de septiembre de 2009

Conmoverse…

Vaya ¡que cosas! ¡me prestan un portátil para cuando esté en el hospital y resulta que publico lo que escribo cuando llego a casa y que todo lo he ido guardando en borradores!. Carmen Reyes me ha sorprendido ayer, es mi psicóloga, fui a despedirme de ella y ante todo pronóstico de repente, y tras una sesión de una hora y media cuando lo normal es media hora, tocamos puntos importantes; creo que pude trasmitir cosas vitales e importantes y eso le tocó muy dentro… porque me confesó que ya no era la misma tras hablar conmigo; mas que nada porque estoy al límite. Me pidió incluso con éstas palabras que dejara ya de castigarme y de hacerme todo esto…  La tía se ha volcado hasta el punto de que me propuso compartir una tarde juntas, yendo a ver algo sencillo que ambas queríamos hacer como “casas en el campo”, implicándose en una de mis carencias e implicándose sobre todo como persona. Igualmente me emocionó que me diera la razón en mis exposiciones, le expuse lo que sentía (por una puta vez salió toda la mierda), cuando le contaba por qué no tenían las cosas sentido para mí… Me dio la razón no para regalarme los oídos no para no luchar conmigo, sino que por una vez fui capaz de asociar lo que sentía con lo que ocurría, la vi honesta mirando y reconociendo como normal mi estado y diciéndome que ella sentiría lo mismo… Me reconoció que ella misma tiene cosas  que cambiar que no le gustan y que no es tan complicado como lo mío, pero que con el tiempo debo ser capaz de ir cambiando de dirección en cosas que quiero, verme de una forma de aquí a dos años… ¡Se que es lento! pero…¡dos años! ni siquiera soy capaz de verme mañana!. NI siquiera tengo aún un día normal. Ni siquiera tengo ya costumbres.  Me contó que en mi caso me ha tocado así y me ha tocado, es algo duro, lo mas frío del mundo, injusto, jodido,  con el aliciente de frialdad y egoísmo que tiene Madrid, en el que la gente cierra la puerta de su casa y pasa de todo. Ella me ve en un pueblecito viviendo por mi forma de ser, dice que soy muy emotiva y cariñosa como para vivir en una ciudad tan fría como Madrid…  Me conmueve que mostrara su parte humana y se ofreciera como ser humano para ocupar tiempo e implicarse. Que por una vez me viera como una persona no como un paciente que quiere irse porque está cansada. Creo que no he llorado tanto en los últimos 6 meses como lo hice aquel día… no lloré en vano, expuse lo que sentía y lo coloqué en mi mente, fue útil, aprendí cosas muy duras de la vida que una persona de cincuenta y tantos tenía que decirme aunque no las quisiera oír... Me jodió oírlo, se lo dije y le dije que cuanto me ayudo aunque me jodía oírlo...  Hacía mucho tiempo que nadie hacía eso por mí, implicarse, estoy conmovida. Por una vez me siento menos pesada, siento compensada la parte de no sentirme comprendida…

ir arriba escucha este post

Si crees que se ha acabado y quieres leer mas vete al historial o las etiquetas (parte derecha de éste blog)