sábado 2 de mayo de 2009

Nada es lo que parece...

Hoy ya no estoy en el salón de casa, ni en el lugar donde solía dormir a buen recaudo, me siento un poco con miedo pero a la vez expectante... He ido a pasear contigo, la verdad es que me has sacado a pasear porque ni me has preguntado si quería salir. Me tenías entre tus manos y sentía el calor de las mismas en mí; un momento de emoción y con un abrazo me has llevado hacia tu pecho y casi pude desvanecerme. Si te soy sincero me sentía extraño desde que salimos de casa, tenía la impresión de que ésta vez no volvería a verte. Me siento triste, porque ha sido así. Estoy en éste banco, solo, esperando que alguien me rescate de tu abandono y no logro comprender que ocurre, y aunque no sufro en exceso no lo entiendo... ¿Qué hice mal?... Me acongoja la sensación de ver que se pueda hacer de noche, o de que llueva, pero sobre todo me acongoja la sensación posible de no volver a verte... Antes de irte me has dicho que has quedado aquí con alguien, que le habías hablado de mí, que me necesitan y me ibas a regalar. ¿Regalar? ¡Pero si ya nadie hace eso!... te has marchado y estoy en ese banco en el que sueles leer. Te veo de lejos, te pica la curiosidad de si estoy bien y me envias un saludo lejano desde tu fuerte. Pareces la mujer de Tarzán entre unos matorrales. ¡Ahora si que no lo comprendo!. Estás mirando a ver si vienen a recogerme. Me siento más tranquilo viéndote allí lejos controlando la situación. No obstante no hago más que pensar... ¿A que juegas conmigo? A la media hora mi nueva dueña hace lo mismo que tú. Mira alrededor buscándote sin éxito, juguetona, sonriente y jovial; esa chica me suena de haberla visto en alguna estantería en casa, en una foto, creo que la conoces; y tú escondida desde los matorrales haciéndote la no encontrada miras una fuente. Mi nueva dueña me coge entre sus brazos y deja un compañero parecido a mí en mi lugar, y me dice: en una semana volverás a éste mismo banco y yo volveré a recoger a mi pequeño también, solo es un préstamo juguetón. ¿Por qué me habla ésta extraña? Yo soy solo un libro y esa mujer me suena de otras veces y por lo que dice no es la primera vez que haces ésto con mis compañeros. ¿Ésto es lo que se llama libro viajero entre amigos? ¡Vaya! es la primera vez, que un sencillo LIBRO, yo mismamente, soy el protagonista de mi propia historia y de un viaje. ¡Gracias! Debí confiar más en tí... Hasta dentro de siete días volveré, podrías haberme dicho que intercambias libros con una amiga de una forma especial ¡leche!. Me has tenido en tensión toda la historia. Fdo: tu libro

ir arriba escucha este post

4 - COMENTARIOS:

Mercedes dijo...

Bueno, Silvita, de verdad, me han dado ganas de ser un libro después de haberte leído! Qué chulo!!

Un beso primaveral!!!

jonás dijo...

Lo malo de las veces que he compartido libros es que te los devuelven con las esquinas dobladas, o no te los devuelven.
Aún así es una experiencia muy gratificante.

Silvia dijo...

O con miguitas...

Lo que quería decirte en realidad es que me alegro de que fuera un libro, que me estaba imaginando un perrito (también imaginaba una historia ficticia, añado, que sé que eres sensible y no dejarías al pobre bichico sin saber qué pasaba).

Saluditos.,

_ SILVIA ó N-a-s-a _ dijo...

Yo nunca le haría eso a un perrito Silvia. jejejeje descuida!

Jonás ese es el riesgo de prestar cosas... ains!

Mercedes cuanto tiempo! pues guapa si es uno de los que escribes tu estoy encantada de hacer trueque! jejeje besotes


Si crees que se ha acabado y quieres leer mas vete al historial o las etiquetas (parte derecha de éste blog)